
Detrás de cada puerta de los Centros LIBRE y Casas Carmen Serdán hay historias de dolor, pero también de transformación.
Sugey llegó hace un año buscando ayuda tras vivir violencia extrema. Encontró acompañamiento psicológico, asesoría legal y, sobre todo, un espacio seguro donde pudo reconstruirse. Hoy es madre, tiene nuevos sueños y busca estudiar Psicología para apoyar a otras mujeres.
Como ella, Guadalupe también encontró una nueva oportunidad. Tras enfrentar una profunda depresión, recibió apoyo emocional y aprendió un oficio que le permitirá alcanzar independencia económica.
Estos espacios no solo brindan atención, sino que devuelven la confianza y la posibilidad de empezar de nuevo. Cada historia refleja cómo la atención cercana rompe ciclos de violencia y abre camino a una vida digna.
Con más espacios en zonas vulnerables de Puebla, cada vez más mujeres pueden acceder a este acompañamiento integral que transforma vidas.



